
En el mundo de la traducción profesional, siempre hemos dicho que el mejor traductor es aquel que no se nota. Ese «traductor invisible» capaz de hacer que un texto parezca escrito originalmente en tu idioma, con toda su riqueza y naturalidad.
Sin embargo, hoy nos enfrentamos a un reto nuevo: la huella de la tecnología.
¿Qué es el translationese o «traduccionés»?
Seguro que alguna vez has leído un manual de instrucciones o un contrato y aunque las palabras estén en castellano algo «no te cuadra». Suena rígido, repetitivo o extraño. Eso es el translationese: un lenguaje híbrido que conserva demasiadas huellas del idioma original (normalmente inglés) y que abusa de ciertas estructuras que un nativo nunca usaría de forma natural.
Cuando la máquina toma el control
Estudios recientes, como los de la experta Celia Rico (2025), demuestran que el uso masivo de la Inteligencia Artificial y la traducción automática está dejando una «imprimación» en los textos institucionales y corporativos. ¿En qué se traduce esto para tu empresa?
- Menos variedad léxica: Usamos siempre las mismas palabras.
- Textos planos: Desaparecen los matices y la intención original.
- Efecto espejo: La traducción se pega tanto al orden de las palabras del inglés que el español resultante suena forzado.
¿Evolución o empobrecimiento?
Es cierto que en ámbitos como el administrativo o el jurídico, la repetición ayuda a la seguridad. Pero, ¿queremos que el idioma de nuestra empresa sea un mero subproducto de un algoritmo? Si permitimos que la lengua se empobrezca en favor de la velocidad, perdemos capacidad de conexión, de venta y de marca.
En Hedapen creemos que la tecnología es una aliada, no nuestra dueña. La solución no es dar la espalda a la IA, sino evolucionar.
Nuestro papel hoy es más crítico que nunca: actuamos como un filtro de calidad que identifica esos patrones robóticos para devolverle al texto su esencia. No solo corregimos errores, reintroducimos la diversidad léxica y la naturalidad que tu marca necesita para sonar auténtica.
No dejes que tu mensaje se pierda en un eco algorítmico. En la traducción, como en la vida, el toque humano marca la diferencia.
